Si hay que convertirse a algo, me convierto simultáneamente al budismo (como el séptimo hijo varón del pastor protestante) y cómo no, al shintoismo, que es una religión hedonista, aunque suene a oximoron.

En los santuarios shinto se dan unas palmadas y se dan las gracias. En los templos budistas, Buda responde a cosas más concretas, pero pagando, claro. La diosa budista de la misericordia, Kanon, en el templo Sensoji sintoniza tus plegarias si las envías en un formato compatible, en este caso una tableta de madera por 500 yen de nada.