En los mercadillos, ferias y verbenas los españolitos hacen ricos a unos tipos sudorosos inclinados sobre un balde de acero inoxidable en el que fríen en un aceite derivado del petróleo churros, buñuelos y otros productos de alto índice glucémico. Aquí, nada de eso.

Para colmo, el pastelito es negro por dentro. Es la afición que tienen en Asia a las habas dulces. Están muy buenos las primeras cincuenta veces que te los ponen.