"Es como una lotería. Hay algunos fugu que son venenosos, otros no" me dice el chef de Fugumatsu en Beppu, mientras preparamos la sopa con la piel y los huesos del pez. ¿Y cómo se puede saber cuál es venenoso?

"Nosotros lo sabemos", me contesta.

La carne del fugu es translúcida, gomosa y bastante insípida. Pero ¡ah! el hígado, la piel, las agallas, las huevas. Todo se come, y las partes menos nobles son las más sabrosas (y las que pueden tener mayor concentración de veneno si no se prepara bien). Con lo que queda después del festín se hace una sopa a la que se añade verdura, tofu y finalmente, arroz. La sopa de dios.

Cada año hay algún caso de intoxicación por fugu. Suelen ser japoneses, que lo han pescado y cocinado ellos mismos, los muy inconscientes.